Club de Montaña

 

DECÁLOGO

(Tomado de Alfonso González www.excursionesysenderismo.com)

1. Amarás el silencio sobre todas las cosas:  Hablar a voces, carcajearse como un loco y gritar “¡eco!” al coronar una cumbre no sólo son síntomas de alguna disfunción mental o auditiva, sino la forma más segura de espantar a los animales y volver a casa sin haber gozado del frufrú del viento, el repiqueteo del picapinos o la risa cristalina del arroyo. Esta norma es extensible al canto tirolés, al silbo gomero, al tam-tam, a la dulzaina, a la radio portátil y al himno Montañas nevadas, por muy campestres que se nos antojen.

2. No ensuciarás: Es creencia universal que existen distintos tipos de basura: la biodegradable, la que apenas se ve, la que recogen poco a poco las hormigas y las ardillas, y la que cívicamente se deposita en un contenedor al final de la jornada, pero curiosamente nadie aplica este baremo de suciedad al salón de su casa, por lo que cabe inferir que en realidad sólo existe un tipo: basura-basura.

3. Respetarás los senderos: Los caminos del monte han sido abiertos por el paso incesante de pastores, leñadores, gabarreros, vacas, acémilas..., seres mucho más inteligentes sin duda que el listillo de turno que, por ahorrarse cien metros atajando a campo traviesa, arruina un pimpollar, espanta para siempre al buitre negro que incubaba, erosiona la cubierta vegetal y, con un poco de suerte, se rompe un ligamento de la rodilla al encabestrarse en un jaral.

4. Te abstendrás de coleccionar: Aparte de que las plantas, los insectos y los seres orgánicos en general están infinitamente mejor vivos que disecados, muchas especies animales y vegetales, por insignificantes que parezcan, están protegidas por la ley, y lo que empezó siendo una agradable gira campestre puede acabar en Alcalá-Meco.

5. Dejarás todo tal como estaba: Cerradas las puertas de las cercas, corriendo sin estorbo el agua por fuentes y regueras, guardado en su caja el libro que hallarás en la peña del Arcipreste. Y así, todo.

6. No señalizarás en vano: El campo ya está saturado de senderos de pequeño y gran recorrido, vías pecuarias, sendas de educación ambiental y caminos históricos, todos ellos señalizados con diversas marcas de pintura, letreros o hitos de piedras. Añadir pintarrajos de cosecha propia, flechitas o lazos de colores, como tienen por costumbre algunos pulgarcitos, sólo contribuye a acrecentar el caos. (Me permito añadir que no dejes al nene jugar, por ejemplo, con las piedrecitas de un hito o con una señal mas o menos vistosamente coloreada. Podría ser la causa de que alguien se perdiera ...)

7. Tratarás las vacas con dulzura: Mucha gente de ciudad confunde a las vacas – sobre todo, a las negras avileñas – con toros de lidia, pero lo cierto es que estas benditas cornudas jamás se arrancan si no es en dirección contraria a la del hombre, ser al que temen con razón, pues suele ir armado con palos, les corta el paso, da gritos y respingas, invade sus pastos y abrevaderos, acosa a sus crías y hace, en fin, todo cuanto puede alterar a tan sensibles criaturas.

8. No acamparás ni harás fuego: Salvo en zonas acotadas para ello.

9. Atarás corto a tu can: Podríamos llenar otro libro con las frases tranquilizadoras de los amos cuyos perros “no hacen nada” pero se abalanzan sobre el excursionista con las fauces espumeantes.

10. Resumiendo: El buen excursionista, como el buen árbitro, ha de aspirar a pasar inadvertido en el campo, sin dejar más rastro a sus espaldas que el que forzosamente resulta de acuclillarse tras un pino. Queda poco más que añadir: solo hagamos caso

CONSEJOS:

Energía:

Es necesario llevar bebidas y alimentos que eliminen la sed y aporten nutrientes. Son recomendables bebidas isotónicas y energéticas: reponen los hidratos de carbono, el agua y las sales minerales que se pierden con el esfuerzo.

La piel:

Es interesante llevar  cremas con un factor de protección alto. La radiación en la montaña es intensa.

Un alto en el camino:

Cacahuetes, almendras, nueces, avellanas, pasas.... los frutos secos son muy nutritivos y pesan poco. También es interesante llevar barritas de cereales enriquecidos.

Agua:

Como se pierde líquido, debes beber a menudo.

Mochila:

Es de suponer que en algún sitio haya que llevar las cosas, por pocas que puedan ser y nos hemos de procurar una mochila que siempre sea lo más liviana posible, adecuada a la duración de la ruta, del tamaño más exacto posible para que no nos falte sitio y que sea preferiblemente impermeable. Recomendamos que sea siempre lo más ligera posible tratando de que el peso, con lo que llevemos dentro, no sobrepase nunca la quinta parte del peso de quien la lleva. Ni que decir tiene que es mejor que si salen dos personas cada una lleve una mochila más pequeña.

Ropa:

Siempre lo más ligera posible respetando lo que es algo mas que la teoría de las capas. Por ejemplo en verano una camiseta para que empape el sudor y otra ligera encima que nos impida quedarnos fríos. En invierno mas valen dos prendas finas o medias y un forro polar que una prenda aparentemente gruesa. Hay que ir lo necesariamente abrigados que proceda pero sin perder por ello capacidad de movimiento. Tampoco hay que olvidar guantes: para el frío del invierno o para esas zonas en que nos hemos de ayudar de las manos. Y unos calcetines de repuesto: si nos mojamos los pies.

Como precaución y en casos especiales yo me atrevo a decir que nuestra cazadora, chaqueta, jersey o pantalones deberían ser de un color visible desde lejos (llamativo). Mas que nada por motivo de posible localización visual.

Botas:

Parece tontería decir que han de ser adecuadas al camino a recorrer y no valen las mismas para andar por una pista de tierra que por terreno pedregoso que por lugares por donde el piso es simplemente piedra. El pie debe ir bien ajustado en su interior y siempre serán lo más ligeras posible. En épocas "sospechosas" (y lo puede ser casi cualquiera) deberán ser impermeables, es decir, con el revestimiento o calidad de material necesario.

Plano:

Antes de hacer nuestra salida es conveniente saberse bien por donde vamos a andar y en que entorno vamos a estar y por ello es necesario proveerse de un plano de la zona. La organización se hará cargo de este elemento.

Brújula:

Si vamos a ir en grupo con alguien que sabe, este chisme no es necesario para nada pero si vamos a ir solos (y desde luego alguna vez lo haremos) resulta imprescindible, lógicamente aprendiendo a manejarlo, lo que no es nada complicado. Con brújula y mapa no nos perderemos nunca cuando nos metamos y quizás nos despistemos en un bosque, cuando perdamos de vista las marcas o hitos o cuando sin querer se nos eche niebla encima (a ciertas alturas esto puede no ser raro).

Bastón:

Nos ayudan, sin duda alguna, enormemente a caminar, sobre todo si el terreno no es completamente liso, cosa que es poco frecuente. Consideremos que, al andar, cada vez que damos un paso y levantamos el pie contrario, volcamos todo nuestro peso sobre el otro pie y el bastón nos ayudara a distribuirlo en dos puntos en vez de uno. Al cabo de un par de horas esto se notara. No parece que sea la practica común pero hay gente que para distancias entre medias y largas utiliza no solo uno sino dos bastones..

Chubasquero:

No todos los idas del año, incluso en verano, duran soleados toda la jornada y más si estamos por zonas de sierra o montañosas. De pronto se levanta algo de aire y aparecen nubarrones. Si empieza a llover deberemos contar con algo que nos cubra y un chubasquero, bien plegado, ni pesa ni abulta. Podemos disponer de uno individual vulgar y barato o de un poncho, igualmente tan vulgar como barato, que nos cubra a nosotros y a la mochila lo cual seria ideal.

Minibotiquín:

A veces uno resbala, se da un golpecito, se clava una zarza de espinos o sufre un pequeño percance que le puede hacer el resto del camino por lo menos molesto porque a veces no se puede o no se debe regresar desde donde nos paso el percance. Por eso un mini botiquín con unas cuantas tiritas, un mini frasquito de alcohol y otro de mercurocromo, en unión de un poco de algodón, una venda, un sobrecito de puntos y esparadrapo hipoalérgico nos pueden sacar de la mayor parte de problemas, no pesan nada y no abultan tampoco casi nada. No olvidemos las tiritas tipo COMPEED y repelente de insectos según las zonas y épocas.

Teléfono móvil:

Si tenemos un problema y sabemos que la zona por la que vamos a transcurrir tiene cobertura es una medida de seguridad y tranquilidad llevar nuestro móvil si lo tenemos. De lo contrario es un peso añadido a la mochila que debemos dejar en casa Lógicamente debe ir cargado a tope y si es de. tarjeta con reserva de pesetillas

Y siempre... contárselo a alguien:

Es una medida de seguridad importante sobre todo si vamos solos. Alguien en casa debe saber con razonable exactitud por donde vamos a ir, cuanto más o menos va a durar la ruta, como es esa ruta y sobre que hora razonablemente estaremos de vuelta contando con un posible atasco de trafico si vamos y regresamos en coche al lugar elegido. No es un tema de pesimismo, pero un accidente o percance, incluso tonto, lo tiene cualquiera (incluso los mas experimentados) y no es cuestión de quedarse tirado en medio de cualquier parte, sin cobertura telefónica y sin que nadie, nadie, nadie sepa donde estamos. Al planificar nuestra salida yo me permito recomendar comenzarla lo antes posible y darnos un amplio margen de seguridad en relación con la previsible hora de puesta del sol en relación también con el punto previsto de llegada. Si no vamos a dormir al raso y nos coge la noche, Dios sabe donde, imaginemos el lío.

Si nos vamos a retrasar también es conveniente avisar, si es posible, a quien se lo hemos contado, no sea que al llegar al coche nos encontremos con la Guardia Civil, el SAMUR y las cámaras de TeleMadrid sin que pase nada, porque es entonces cuando nos empezaran realmente a pasar cosas. Y con razón.